Jorge Bustos emociona con su homenaje a José María Gay de Liébana

Jorge Bustos
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Jorge Bustos pronuncia unas palabras preciosas para José María Gay de Liébana

El Doctor y en Economía José María Gay de Liébana nos dejaba hace unos días. Moría a los 68 años tras padecer un cáncer. Desde entonces, las muestras de cariño, los homenajes, las palabras de admiración, etc, no han cesado. Se ha ido un buen hombre, además de un hombre sabio y uno de los mejores economistas que tendrá nunca nuestro país.

Gay de Liébana era un habitual de la cadena COPE y muy amigo de su presentador matinal Carlos Herrera. De hecho, el periodista ha explicado su elegancia hasta el último día. Resulta que le mandó un Whatsapp explicándole que se moría y que cancelaba la comida de esta semana. Además, en cumplimiento de su contrato, dejó sus participaciones radiofónicas grabadas.

Ahora ha sido Jorge Bustos quién le ha querido dar el último adiós y ha escrito unas palabras preciosas. El jefe de opinión del diario El Mundo considera que: “Para él todos éramos grandísimos, pero el único grande era él. Hay que serlo para sentir la roedura minuciosa del cáncer y que tu única preocupación sea adelantar el máximo número de entregas de tu sección. Como si morirse fuera una faena no tanto para ti como para tu empleador. “Grandísimo Naranjo, no sé cuántos días me quedan, pero ahí te mando las claves económicas de esta semana“.

Continúa Bustos: “[…]mandó su sección hasta el último santo día. Porque para José María Gay de Liébana la economía, como el fútbol y como la radio eran continuaciones de un solo entusiasmo, y el entusiasmo es un lujo que no admite tasa. El profesor nació y nada más nacer la vida le pareció maravillosa. Y ya no cambió de opinión. Se cayó de crío en el caldero mágico del optimismo y ya no se lo pudo arrebatar ni la quimioterapia. Solo los impuestos estuvieron a punto. Liberal por academia y por instinto, hedonista mediterráneo, abstencionista vocacional, la única ideología que le conocimos a don Gay se parecía mucho a una confidencia de Montoro: «La vida me ha enseñado que, cuando las cuentas cuadran, llega la política y lo jode todo“.

Gay de Liébana nunca perdía el sentido del humor: “Las noticias que nos iban dando sobre su salud no eran malas, eran peores. Pero el profesor no aceptaba la propina roñosa de la conmiseración. Lo suyo era la luz, la ligereza, la coña marinera, ese manejo teatral de la entonación, esa disposición invencible al humor que desahuciaba la pena de cualquier sala. “¡Abrazos virtuales y entusiasmo a raudales!”, “¡Bravo ahí, don Carlos!”, «”¡Ánimos elevados!“, acaba Bustos.


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